Esta tarde íbamos a disfrutar de una visita teatralizada a los Jardínes de Villa Marco. Como muchos sabéis, Marco es un niño muy, pero que muy nervioso. No puede parar quieto un segundo. Y además le cuesta un poco concentrarse y hacer caso de lo que le dicen. Como a su mamá, le encanta hablar y, sobre todo, explicar las cosas que sabe. También, al igual que mamá, tiene un tono de voz bastante alto.
Así que, como a Marco le encanta participar de este tipo de visitas, hablar con los guías, responder a sus preguntas, etc, una vez todos en el coche preparados a salir me he dispuesto a explicarle como debía comportarse.
– A ver Marco: ¿Recuerdas que ya estuvimos en Villa Marco?
– Sí, había un fantasma.
– Es cierto, muy bien. Ya veo que te acuerdas. Pues hoy vamos a volver allí.
– ¿Si?
– Si. Pero esta vez van a hacer un teatro. Y tu sabes que en los teatros no se puede hablar.
– Sí, lo sé.
– Por tanto, mientras estemos allí viendo el teatro tienes que estar callado. No se puede hablar, ni gritar, ni hacer preguntas como normalmente haces en otras visitas, ni nada de todo eso.
– ¿No?
– No, es un teatro y hay que estar callado para poder escuchar a los actores.
– ¿Todo el rato?
– Sí, todo el rato. Así que debes comportarte y estar callado. ¿entendido?
– Bueno, lo intentaré.
– No, lo intentaré no. He dicho que hay que estar callado. Eres mayor y ya sabes lo que tienes que hacer. He dicho callado, ¿entendido?
– Vaaaaaaaaaaaaaaale. Estaré callado.
Se hace el silencio en el coche. Y cuando estoy a punto de arrancar el motor oigo una vocecilla preocupada que pensaba en voz alta…
– Pues no se si voy a poder.
Casi me parto, pero por dentro. No podía dejarle ver que me había hecho tanta gracia. Pero aun ahora al recordarlo me río.



10 Comentarios
gemma
23 abril, 2012 at 3:03 pmA Adri le pasa todo lo contrario, es super timido, aunque siempre nos sorprenden. Fuimos a un espectáculo de magia y cuando lo sacaron al escenario, vamos un desparpajo, yo no me lo podia creer.
María Jose Planelles
25 abril, 2012 at 8:32 amMuchas veces vamos con una idea ya preconcebida de cómo van a portarse en uno u otro lugar y al final siempre acaban por sorprendernos. Es fantástico.
Un abrazo. 🙂
Jirafa
11 abril, 2012 at 10:20 pmAy el pobre! jaja pero es comprensible, tiene que entender y aprender que hay sitios en los que hay que estar callado.
María Jose Planelles
12 abril, 2012 at 6:10 amPues sí, y la verdad es que lo hizo muy bien. Al final sñi que pudo. 🙂
Un abrazo.
maria eugenia
9 abril, 2012 at 7:35 amjajajaja, y esk el pobre levaba toda la razón
María Jose Planelles
9 abril, 2012 at 7:57 amA veces le meto una caña… 🙂
Gema
6 abril, 2012 at 3:33 pmains nena te leo y me estas describiendo a mi hijo jajajaja!
María Jose Planelles
7 abril, 2012 at 5:39 amJejeje Si es que son unos trastos… 🙂
Gema
6 abril, 2012 at 12:24 amjajajaja! ains pobreeeeeeee te aseguro que a mi me hubiera pasado lo mismo que a ti! si es que son tan peques aun…
María Jose Planelles
6 abril, 2012 at 7:31 amJejeje Yo luego lo pensaba. La verdad es que le meto mucha caña porque con los nervios que tiene hace muchas cosas peligrosas o con las que puede hacer daño a su hermana o a los demás sin darse cuenta.
Además con lo de charlar le pasa mucho. Interrumpe constantemente porque tiene mucha curiosidad y porque quiere compartir todo aquello que él sabe con los demás y claro, en los lugares que lo que tiene que hacer es escuchar…
Fijate, acabó la visita portandose superbien, para su forma de ser. Pero entonces empezó a correr, a meterse donde no debía… como si intentara desfogarse por haber estado un rato reprimido. Acabó castigado sin ordenador toda la semana porque cuando me doy la vuelta estaba subido sobre una especie de pozo, foso o algo así, que estaba alto y estaba saltando encima de la tapa metálica.
Casi me da un algo.
Besos. 🙂