Sueños de los peques: Laberintos y los zumitos de Marti


Mis peques son propensos a las pesadillas. Desde que era un bebé de meses Marco comenzó a tener terrores nocturnos. Estando completamente dormido lloraba y gritaba como si le fuera la vida en ello. Yo lo sacaba de la cuna, lo paseaba por la casa mientras le hablaba y le cantaba para tranquilizarle, nos íbamos al salón, encendía las luces, nos poníamos frente a un espejo y seguía cantándole y diciéndole: -“Tranquilo cariño, estoy aquí. Estas con mamá. No pasa nada…” Al final, cuando abría los ojos y me veía, cuando miraba nuestro reflejo en el espejo con las luces encendidas a las tantas de la madrugada, solo entonces se callaba. Volvía a acurrucarse en mis brazos y calmándose poco a poco volvía a dormirse. Así que cuando se tranquilizaba totalmente le dejaba de nuevo en la cuna e intentaba volver a dormirme yo mientras pensaba: -“Que no se despierte más a ver si puedo dormir…” Esto normalmente no ocurría nunca ya que Marco no durmió ni una sola noche del tirón hasta los dos años y os puedo asegurar que había ocasiones en las que se despertaba cinco o seis veces en la misma noche. De echo, alguna vez me quedé dormida con el en los brazos mientras estaba sentada en la mecedora dándole de mamar. Me entró tal miedo de que se me pudiera caer que comencé a darle de mamar tumbada en la cama. Así si nos quedábamos dormidos no pasaba nada.
Recuerdo haber hablado de este tema mucho con el pediatra porque empezó así sobre los tres o cuatro meses. Según me decía él tenía terrores nocturnos, que a algunos niños les ocurría a pesar de ser tan pequeños, que físicamente no les pasa nada es simplemente miedo, pero que ojalá pudieran saber a que. Cómo son tan pequeños es imposible conocer que les asusta. Yo imagino que su miedo debe radicar en sentirse solos. Su mundo, a esas edades, es su mamá y aun son muy pequeñitos para tener conciencia de las cosas que dan miedo.
Total, que nunca olvidaré la noche que cuando tenía año y medio más o menos le dije desde mi cama: –Marco, mamá no me levanto más. Si quieres vienes tú a la cama de mami. – Aquella noche comencé a dormir de nuevo. Imaginaros lo cansada que debía estar, dos años sin dormir ni una sola noche. A partir de entonces lo acostaba en su cama y cuando me despertaba estaba a mi lado y nosotros no nos habíamos enterado ni nada. Se levantaba de su cama y venía corriendo a la nuestra sin hacer nada de ruido.
Carla, gracias a Dios, no ha tenido esos terrores nocturnos. Lo que sí tiene son pesadillas y habla en sueños. Bueno hablar, lo que se dice hablar… más bien grita y me despierta.
Esta noche estaba en mi caama y no se que le pasaba que ha empezado:
– ¡¡¡Mi sumito de Mati!!!
– ¿Que? ¿Que pasa Carla? (Atontada por el sueño que tenía no la entendía)
-¡¡¡Quero mi sumito de Mati!!! 
Pensamiento: Dios mio, no puede ser. Ahora quiere un zumo.
Estaba pidiendo un zumito que tiene dibujados a los personajes de Madagascar.
-Vamos a la cocina. Quero un sumito de Mati.
-Carla, a mamá no me quedan zumos. Mañana vamos a la tienda y compramos, ¿vale?
-Quero uno!!! (llorando)
-Tranquila. Mamá te lo compra… Tranquila. Venga, vamos a comprarlo, ¿vale?…. Venga, que es de noche. Cuando se haga de día vamos… cuando salga el sol vamos a comprar tu zumito de Marti…
Así se ha tranquilizado y se ha callado. No puedo decir que se ha dormido porque ya estaba dormida. He descubierto que la mejor manera de que se calme es seguirle la conversación mientras duerme. Pero bueno, no es algo raro. Yo también lo hacía de pequeña y mis padres me hablaban para calmarme y que siguiera dormida.
Lo malo es que cuando ya estaba tranquila y yo medio dormida de nuevo he sentido un terremoto sacudiendo la cama. Era Marco intentando colocarse entre su padre y yo. 
– Marco, ¿que pasa?
-He tenido una pesadilla.
Pensamiento: Madre mía. Vaya noche. Ahora el otro no puede dormir.
– A ver cariño. ¿que has soñado?
– Es que estaba en un laberinto. Todo iba bien y de repente ya no podía salir.
No hay más explicaciones, ni más preguntas. Se abraza y se duerme. 
Y allí acabamos los cuatro, apretujadillos en una cama de metro cincuenta y sin poder dormirme de nuevo. No porque estemos los cuatro, que a eso ya estoy acostumbrada y me gusta estar juntitos, sino porque ya me han desvelado y Marco no para de moverse. Es incapaz de estar quieto. Está durmiendo pero sin parar de saltar y de ponerme sus piernas sobre las mías, sobre mi tripa, el brazo en la cara…
Así que a las siete de la mañana ya estaba en pie poniendo lavadoras y preparándome un café. Total, ya no podría volver a dormirme. Y lo mejor es que cuando a las ocho han aparecido por el salón y les pregunto qué tal están, me responden con un feliz – ¡muy bien! No recuerdan nada, Carla no quiere zumo, ni Marco piensa en los laberintos. Claro, si estaban dormidos.

Artículos relacionados...

No hay comentarios

Escribir comentario

Resumen de la política de privacidad del sitio
  • Responsable de los datos: Mª José Planelles Palomares.
  • Finalidad: Para gestionar los comentarios que realizas en este blog.
  • Requeridos: Nombre e email, además de una IP que se almacena para posible adminitración contra el Spam y seguridad.
  • Legitimación: Consentimiento del interesado.
  • Lugar: Como usuario e interesado te informo que los datos que me facilitas estarán ubicados en los servidores de hosting de http://conlosninosenlamochila.com dentro de la UE.
  • Tiempo: Los datos se mantendrán hasta que los dejes de baja tu, o se cierre la web.
  • Derechos: Podrás ejercer tus derechos de acceso, rectificación, limitación y suprimir los datos en info@conlosninosenlamochila.com así como el derecho a presentar una reclamación ante una autoridad de control.
  • Más Información: política de privacidad completa.